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viernes, 8 de enero de 2021

 




 

CARTA ABIERTA A MI HERMANO DEL ALMA  

 JOSÉ MARÍA ESPINAR SANTANDER.

             (DESTINO AL INFINITO)

 

(Finales del 2020)

                                    Granada Sandoval.

Mi querido José María, mi hermano de alma.

Hoy, último mes del aciago 2020, estoy viviendo una de esas noches interminables de insomnio que padezco y tengo el alma abrazada a tu recuerdo.

Como siempre, me engancho a la escritura, única fórmula que conozco para buscar tranquilidades, escribiendo se funde el llanto por mi  pulso dibujando mi sentir en letras hasta encontrar la paz que necesito.

Hoy hace once meses que te fuiste, once largos meses de dolor sintiendo tu ausencia sin regreso.

Desde entonces una parte de mi quedó vacía, la muerte fue contigo implacable, cruel e ingrata, llegó con su manto de agonía sin darte apenas tiempo de esquivarla.

Hoy mi alma quebrada en soledades recuerda tu imagen tan querida, estoy recordando tu última visita por mi casa, recuerdo tu sonrisa afectuosa disimulando el dolor que te aquejaba, tu voz enronquecida, casi apagada, tus ojos tenían un velo  nebuloso en el hermoso azul de tu mirada.

Venías con un libro entre las manos titulado, LA TIERRA SIN MAL de Jesús  Sánchez Adalid, traías también el trasportín de ruedas que siempre llevabas en el coche y una caja de kakis, se lo diste a Manolo diciéndole, “Toma todo para ti, te lo regalo”

Nos sentamos en el sofá y me diste el libro diciendo, “lo estaba leyendo pero te lo dejo para que tu lo acabes, te va a gustar” al cogerlo toqué tus manos, las sentí frías, tremendamente frías, las cogí entre las mías y dije, “niño tienes las manos heladas ¿Cómo estás hoy”, “Hay voy, bastante cansado, a ver si me las calientas, me iré cuando las tenga como tú… y no me preguntes nada que me cuesta mucho hablar” mantuve tus manos entre las mías mientras pensaba…¡Cuánto sufrimiento reactivo tiene la quimioterapia… ¡Dios mío si estás en algún sitio otórgale a mi criatura el milagro  que le está haciendo tanta falta!”

Estuve con tus manos entre las mías mientras oías algo que Manolo te explicaba que ahora no recuerdo, estoy segura que tú ni le escuchabas, al poco rato dijiste, “ya puedes estar tranquila, me has calentado las manos, me voy a casa” 

¡Cómo iba yo a imaginar que era la última vez que te vería! ¡Cómo iba a pensar que lo habías planeado todo para despedirte de mí en vida, me dejabas tu libro a medio leer y yo sin pensar que aquello era tu despedida…¡Dios que despiste tan tonto el mío!

Hacía tiempo no me habías abrazado como lo hiciste al irte, fue un abrazo largo, tierno cálido y me dijiste “cuídate mucho niña que este invierno trae muy mala cara” me quedé con tu libro entre las manos y yo te di el último que había escrito junto a otros autores, te dije, “es una antología titulada UNAS ALAS PARA VIVIR, un libro donde todos los autores hemos cedido nuestros derechos a favor de los trasplantes de órganos y médula ósea, la recaudación va por entero a la fundación José Carreras.”

“Falta me hacen a mi esas alas” dijiste dando un abrazo a Manolo al marcharte.

Aquel mismo día Manolo y yo nos vinimos a la torre, buscando tranquilidad y esperando el milagro de que por una vez el cáncer fuese benévolo contigo… confiábamos en el avance medicinal que te estaban aplicando, confiábamos que pudieras superar el mal maldito que tanto daño había hecho en la familia.

Pero no fue así, yo me convencí que todo iba a mejor al recibir el día de Noche Vieja la foto donde todos sonreíais junto a Sofía, me la mandó Lidia felicitando el fin de año, le dije a Manolo, mira parece que el José María está mejorando.

Qué equivocación más grande, aquella foto era una foto antigua que me engañó por completo, cuando Lidia la mando ya estabas ingresado en cuidados paliativos, quise ir a verte y la Evelyne me dijo que no lo hiciera porque tú habías pedido que no querías ver a nadie.

Me es muy difícil explicar mis emociones, muy difícil recordar aquel instante, tu vida se apagó al octavo día, te sedaron y a los tres días tu alma dolorida se fue al aire.

¡Cuánto dolor, cuanta amargura te dio el rayo maldito de aquel cáncer! ¡Cuánto daño esculpido en tu garganta, cuanto temor en tu sangre y en mi sangre!

Esta noche me invaden los recuerdos apretando con saña…son infames…me duele el corazón el pensamiento y tantos momentos gravados con tu imagen…

¡Qué negra cruz! ¡Qué losa ingrata se remueve grabada a fuego vivo en los rincones del alma!

Primero fue tu padre, luego el Antonio, después se fue el David y ahora tú… ¡Maldita enfermedad, mil veces maldita sea!

Esta noche no cabe más dolor en mi espesura, mi corazón se recrea en los recuerdos con tristeza y parece querer pararse sin remedio, duele sentir tanta dureza, tanto miedo encima de tus hombros, tanto dolor que supiste sobrellevar con entereza.

Mi soledad vaga sin voz, cansada y fría por el retablo infame que te abarca que parece sellado con la cruz de la amargura y el hechizo ingrato de la parca.

Hay veces que el dolor, las soledades, necesitan nutrirse en la escritura para poder aliviar tanto vacío, tanto daño que inunda al  corazón cansado de sufrir, y yo, que apenas se llorar, mi llanto es seco, es como un río interior que sobre pasa las compuertas del tiempo y de la vida por secas tempestades, mi llanto es como la tormenta que pasa tronando por crudos secarrales y necesita descargar a pedradas su dolor en forma de palabras.

Hoy tengo que escribir, necesito escribir sin freno, dejar salir el daño que me abrasa en un grito de dolor que me acongoja a punto de estallar…¡Arranco letras y letras que no paran de salir estrujándome el alma!

Versos y veneno, esa es mi forma de llorar, mi desahogo, la manera que tiene mi alma de serenarse, de que este corazón cansado y viejo encuentre la fuerza que le falta emborronando hojas en blanco de un cuaderno.

Yo siempre me he desahogado escribiendo, he cubierto cielo y tierra de palabras, he sido un huracán atormentado buscando sedación en la escritura, y hoy también quiero hacerlo.

Pero hoy, no quiero ahondar por la pena, hoy voy a regresar al principio del recuerdo, a los años más tiernos de mi vida cuando apenas yo tenía cuatro años y naciste tú prenda querida, te recuerdo como una seda de amor y de ternura que tenía en los ojos  todo el azul del mar y de los cielos.

Te tocaba y todo eras calor, chiquitín y tierno, recuerdo como tu madre y mi madre te arropaban, y yo quería ser tú, te sentía el gemelo de mi sangre, un tesoro sin par del alma mía.

Eras tibio y pequeño, blanca luna que llenaste de luz toda la casa, porque venías repleto de alegría para cubrir el vacío que había dejado mi hermana, mi única hermana, una niña rosada y chiquitilla que me dio pocos meses de compañía.

Ella me enseñó lo inmensidad del cariño más tierno en veintidós meses de su vida, me borró miedos y soledades que dejó el abandono de mí padre, ella llenó por entero mi alma con la ternura de un ángel… Pero de golpe se fue, me dejó sola de nuevo enseñándome por primera vez el terror de la muerte cara a cara.

Yo me quise morir, mi madre me dijo que se había hecho estrella y en el tul inseguro de mi vida mi obsesión era mirar al cielo queriendo irme con ella, por eso cuando tú naciste me convencí de que ella te había mandado para consolarme, que tú habías venido para aliviar mi soledad con tu presencia.

 Eras tan pequeñito, tan rosado, tan suave, tan tierno, tan del alma que te adentraste por completo por mi vida borrando mis ganas de irme al cielo, dándome ganas de vivir, dándome alas.

Contigo se me abrieron horizontes llenos de risa y juegos, y en mi infantil fantasía me convencí que eras el niño Jesús que mi hermana Expectación  me había mandado para que yo lo cuidara.  

Recuerdo aquellos años con tanta ternura, que me negué a que fueras mi primo, ser primo lo veía muy lejano, la prima Martirio que era un año mayor que yo me tomo unos celos rabiosos cuando yo le decía que era hermana del niño Jesús, como su padre era hermano de tu padre y su madre hermana de tu madre ella se tenía por tu preferida y siempre me decía “Es más mío que tuyo porque es mi primo doble, tu nunca serás igual que yo porque nosotros tenemos la sangre doble, tu solo tienes la sangre de tu madre porque tu padre no te quiere”

No te imaginas como dolía aquello en mi niñez cargada de complejos, aquella guerra de celos no se terminaba nunca, aumentaba con el tiempo, ella y su hermano me tenían por una intrusa que rivalizaba por igualarme en su doble parentela, dedicaban todo su tiempo en marginarme.

Fueron años de debates infantiles y guerras de cariño, años que no corrían, resbalaban por un sendero de juegos y trifulcas, por un tapete celoso que el tiempo nivelo en su justa balanza y cada cual gano el sitio en tu corazón con las armas puras del cariño.   

Cinco años después nació el Antonio, otro milagro de amor, otra esperanza, que en su inocencia pura transformó un hilo indestructible que trenzaría para siempre el lazo justo que me hizo vuestra  hermana.

Los dos fuisteis para mí mis dos puntales, el seguro protector que me faltaba, compañeros de apoyo y andamiaje de la frágil estructura que me abarcaba… fui para vosotros tan de vosotros, fuimos tan de igual y unida alma que la prima doble jamás me lo perdonaría, la tormenta de sus celos fue tan clara, que jamás comprendió que sus ataques eran abono de cariño en nuestras almas.

Hoy necesito recordar aquellas cosas que a nadie le dijimos, nos bastaba saberlo a nosotros tres, ella sobraba, pero hoy es preciso y necesario recordarlas porque tengo el corazón tan oprimido que solo vuestra imagen me relaja.

Por nosotros pasó el tiempo, todo pasa por el paso agridulce de la vida que deja su amargor y su esperanza.

En la vida hay tiempo para todo, pero el alma, esa cosa sutil que nos mantiene y que nunca sabemos situarla, esa nos deja una luz que es luz y enganche que nos mantendrá siempre unidos a pesar de la muerte y su  distancia.

Esta noche será la noche que se cubra de secretos eternos, de palabras, es la noche donde yo imprima ese retablo de unos años que fueron solo nuestros porque fueron trenzados de cariño, y el cariño nada ni nadie lo separa.

Por eso hoy necesitaba escribir, porque es mi forma de llorar o de reír, necesitaba este sedante del recuerdo en el alma,  estos recuerdos que me dan fuerza y de valor para elevar vuestra ausencia  al Parnaso eternal de la poesía.

 

A MI HERMANO DEL ALMA.
 
No quiero llorarte muerto
porque la muerte no existe.
Es mi cariño de hermana
que a perderte se resiste.
No quiero mirar los grises
ni en tus ojos ni en tu piel,
porque tus ojos son mares
y tu piel panal de miel.
 Quiero recordarte niño
junto a mí, ser dos estrellas
recorriendo las galaxias
lo mismo que dos centellas.
 Quiero tu mano en mi mano
corrigiendo mis errores
y sentirte siempre atento
para calmar mis dolores.
 Quiero recordarte alegre,
recordarte entusiasmado
contándome tus proyectos
de un futuro programado.
 Mis ojos buscan los tuyos
por el rincón más tapado
de aquellos años de infancia
que forman nuestro pasado.
 ¡No quiero llorarte muerto..!
¡Mi corazón adiestrado
se niega a ver que te has ido
y ya no estás a mi lado!
 La calle sigue desierta
pero yo sigo buscando
la inconfundible elegancia
que te fuiste cultivando.
 Salgo a la calle sin verte
pero sé que alguna estrella
baja de noche a la calle
para pintarme tu huella.
 Y te veo en cada esquina,
en el umbral de tu puerta
y en cada paso del alma
que lleva tu voz envuelta.
 Por eso, en el tiempo incierto
que me quede aún de vida…
¡No quiero llorarte muerto
aunque tenga el alma herida!
 ¡Tú siempre estarás presente
entre flores tierra y trigo
porque tu vida fue vida
venciendo a cualquier castigo!
 
                                Granada Sandoval.
 

         ENTRE TODAS LAS FLORES DEL MUNDO LA              ELEGISTE A ELLA EVELYNE HULOT



 

 

 

sábado, 8 de diciembre de 2012

ARPEGIOS




ARPEGIOS

ESTA PÁGINA ES UN RINCÓN ESPECIAL PARA EL RELAX Y EL RECOGIMIENTO ACOMÓDATE TRANQUILAMENTE Y PULSA EL VÍDEO PARA DELEITARTE ESCUCHADO MÚSICA Y LEYENDO LOS POEMAS DE 
GRANADA SANDOVAL.
PICAR AQUÍ PARA LEER CON TRANQUILIDAD Y ACOMPAÑAMIENTO DE GUITARRA

Hoy voy despeinando arpegios,
por este concierto de armonía.
¡Hoy soy un estanque de poesía
brotando en huracán de sortilegios!
¿Qué duende se estaxia en fantasía
en pulsación de remanentes viejos?
¿Que caprichos de cantares añejos
se apoderan de tanta sinfonía
reflejando sueños desde lejos
para vibrar así el alma mía?
¡Hoy me siento jilguero de Granada!
¡Diapasón desbocado en una zambra!
¡Repique de palillos que se enjambra
al compás de una guitarra rasgueada!

¡Hoy se queda mi música engarzada
en salzillos de adorno por la Alhambra,
el alto pabellón donde se estambra
los versos por los flecos de Granada!

¡Soy un mantón de requiebro y armonía
por este atardecer de mi alma inquieta,
que vuela por los cielos, cual cometa

que quiere eternizarse en sinfonía...!
¡Hoy me siento Federico! ¡Su etiqueta
va guiando la guitarra y mi poesía!

                                       Granada Sandoval.

REFLEXIONANDO ENTRE ARPEGIOS

No hay emoción comparable a ese espacio del tiempo donde se saborea con dulzura una música danzando en tu entorno, ese momento en el que te envuelven los trémolos armoniosos de un concierto y parece que una lluvia de emociones te acarician los sentidos.
En esos instantes, parece como si los dedos prodigiosos que provocan los arpegios se estuvieran deslizando por tu piel en un contacto invisible, es un efecto de los sentimientos donde el alma se te eleva hacia la inmensidad del infinito, en ese momento se te eriza la piel, se te transforman los sentidos, la carne se te vuelve etérea y tu pensamiento vaga por las galaxias abrazado a una armonía sin límites.
Nada se asemeja a esa exactitud de fantasía musical que se adentra poco a poco por tus sentidos y se va acoplando nota a nota con suavidad, hasta hacer que vibre a su compás la parte más sensible de tu espíritu.
Por supuesto, nada hay como esos instante únicos donde el creador de una obra te regala generosamente aquello que siente lleno de sensibilidades, son efluvios cadenciosos que te entrega en la pureza de las notas hasta provocar el escalofrío.
Son latidos del alma, suspiros del subconsciente que bajan de su sentir a las venas y brotando de sus pulsos te abrazan desde unas cuerdas tensadas, es el dialogo del espíritu, es la palabra del alma.
Eso fue exactamente lo que me sucedió a mi hace poco cuando mi amigo, el guitarrista Manuel fernández Alcaide, me obsequió con una interpretación magistral de las partituras de Bach, de Granadas y de Schubert, consecuencia de ello, estos versos que siguen.
Manuel Fernández Alcaide   Granada Sandoval

ALMAS GEMELAS.

Tu pulso y mi voz, adagio de un recuerdo,
se unen en goteo de armónica palabra
por el acorde celestial, trémolo y verso
que se inunda cadencioso por las almas.
Somos palomas vagabundas, dos tiempos
esclavas del cosmo y las galaxias,
almas iguales que adoran los arpegios
inundadas de una fuerza acompasada.
nos cubren los efluvios de un concierto
como antorchas de luz plenas de gracia,
cabalgando por las sombras del averno
en letras del verso y un mástil de guitarra.
Esa diosa que nutre renglones y silencios
para que se formen la fuerza de sus alas.
La que nutre entre efluvios los acordes
que emergen de cadencia acompasada
por la esencia celestial del universo
en el timbre fugaz de una guitarra.
Somos luciernagas de luz, almas gemelas,
complementos de fuego,pulso y alma
de pureza sin par, que en su progreso,
solo quieren subsistir eternizadas.
Una ráfaga infinita, un pulso eterno
de púa que se encastra en la enramada...
¡Mozart, Schubert y Bach! ¡Ave María!
¡Concierto de los Dioses! ¡Paz y calma!
¡Vivero germinando, oración e incienso
con destellos de luz! ¡Esencia clara
que será redentora de los tiempos
en el palacio del cosmos! ¡Dios y alma!

               Granada Sandoval.                                               
               

HOMBRE Y GUITARRA.

Guitarra y hombre
unidos para la danza.
Ritual de emociones
en tarde mágica.
Es momento de arpegios,
luz y palabra
para ofrecer al viento
ritmo y romanza.
Capricho de los dioses,
dominio a ultranza
del sentimiento antiguo
de vieja usanza.
Embrujo y sintonía
que el pulso alcanza
por el río cadencioso
de la templanza.
La sangre se desboca,
el verso avanza
para encastrar las notas
con la palabra.
El viento se hace timbre
con son de plata
vibrando en seis cuerdas
que lo engalanan.
maestro y trovador,
alma con alma,
concierto enamorado...
¡Hombre y guitarra!
                         Granada Sandoval.
 (Dedicado a mi gran amigo, maestro musical y artesano lutier, Casimiro Gonzalez)

GUITARRA

La guitarra es una bruja
de sortilegios y hechizo
y no escapa de sus redes
quien prueba su bebedizo.

Sibila de dulce encanto,
que al son de la petenera
va desplegando las notas
de una vieja enredadera.


Se desgrana por arpegios
la esencia de su poder
vestida de sortilegios
y de encantos de mujer.

Las hebras de sus cabellos
son como cuerdas tensadas
revolando en  los caminos
de duendes claves y hadas.

Su tersura, palosanto,
ébano, fresno o caoba,
vibrando al tacto y al pulso
con el celo de una loba.

Piel de seda, suavidades
de diapasón modelado,
para desgranar sonora
su trinar enamorado.

¡Guitarra, hembra bruñida!
¡Perfección, sonido y nota!
¡Embrujo de copla y llanto
nacido en garganta rota!

¡Quejido de granaina
 y arpegio de embrujo y zambra
destilando luz de luna
por los aires de la Alhambra!

El son que da la guitarra
asciende al brocal, asoma,
galopa de loma en loma,
y el corazón, ya cigarra,
en seis cuerdas se resuelve.
Susurran sones de amor
que en la cintura no cabe,
pulso y cuerda son la clave
echando fuera el dolor.

El sentir se hace cantor,
el ritmo tañe emociones,
vuelve arpegios las canciones
con fuerza de eternidad;
Se nutre la humanidad
entre primas y bordones
llenándose los pulmones
de ese duende que se agarra
con cuerdas de una guitarra
para sembrar ilusiones.

Suspiran los corazones.
El amor regala amor,
y en el pulso va el ardor
de aquel fiel enamorado
que vive siempre abrazado
a la guitarra hechicera...
Mano a mano, vera a vera,
instrumento y tocador...
¡Son como perfume y flor!
¡Como sol y primavera!

                                             Granada Sandoval
¡Hoy es día de música!
Es día de llenar el alma de arpegios
para poder sentir que estoy viva.
Hoy me voy inconscientemente
detrás de unas hermosas notas musicales.
Soy como el pájaro, que busca el agua
de la fuente más cercana y se refresca el pico
para entonar sus cantos con nitidez.
El silencio recorre mis sentidos en busca
del rumor de los árboles, del trino tembloroso
de los canarios, del golpeteo del agua
de la risa de los niños... ¡Todo es trémolos
que vibran en mis oídos con sonidos celestiales!
¡Hoy mi alma se me ha elevado armoniosa
sincronizando con la fantasía fabulosa de los dioses!
                                                                  Granada Sandoval.
CAMINO DEL MONTE.
  (Este poema pertenece a mi libro, "Cartas de amor a Federico García Lorca)

 Por el camino del monte
una guitarra se queja 
dándole al aire suspiros
de una granadina vieja. 
En la suavidad del viento
rompe la copla su seda
y un quejío enamorado
retumba por las albercas.
¡Granada! ¡Siempre Granada!
¡Siempre que el baile se queda
danzando por las retinas
en una noche de fiesta,
se ha de pensar en Granada
y el embrujo que la enreda!
¡Qué sensación de armonía
llena de duende y de tierra
sube impregnando los aires
cuando una zambra se empieza!
¡Qué vaivén sobre las olas!
¡Qué revoleros de seda!
¡Qué caracolas de sangre
de pasión y castañuelas
suben desde las rodillas
a las cinturas morenas!
¡Granada! ¡Solo Granada
con mantón de nieve eterna
pone calor en la sangre
al són de una petenera!
¡Solo Granada, sultana!
¡Solo Granada, la reina!
Solo ella, en un momento
puede dar tanta pureza
con galas de reina mora
en espléndida belleza.
El aire, galán despierto
sobre la noche serena,
da besos de nieve y fuego
con olor de madre selva.
Y en el Camino del Monte,
una guitarra se queja
dándole al aire suspiros
de una granadina vieja.
Y en los flecos de la Alhambra
un duendecillo se deja
una copla enamorada...
"Niña asómate a la reja"
                                   Granada Sandoval.


LA NIÑA DE LA GUITARRA

                                                             La niña de la guitarra

                                                canta y olvida,
                                               ¡El Sol se paró en su carne
                                               rama de oliva!
                                               Tarde de la tarde sola
                                               flor de alcaparra
                                               ¡La niña no tiene dueño
                                               porque es cigarra!
                                               Canción de melancolía
                                               racimo y parra
                                               el tiempo se le hizo humo...
                                               ¡Canta guitarra!
                                               La niña que toca tiene
                                               piel de aceituna...
                                               niña Soledad...¡Qué pena
                                               bajo la luna!
                                               Caballo veloz del tiempo
                                               qué lento pasa
                                               cuando se van los amores
                                               lejos de casa!
                                               La niña de la guitarra
                                               canta y olvida...
                                               ¡Cigarra sola y sin dueño,
                                               rama de oliva!
                                                                      Granada Sandoval.


EL LOCO DE LA GUITARRA

Noches de su duermevela
que entre rondeña o serranas
arpegeando peteneras
le dan los claros del alba.
La gente le llama loco
¡El loco de la guitarra!
¡Loco por hablar con ella!
¡Porque le abre su alma!
Porque la guitarra vibra
como una hembra excitada
cuando le pasa los dedos
sobre las cuerdas de plata.
¡Por eso, le dicen loco!
¡Porque la lleva abrazada
con trémolos de armonía
¡Mismo pulso y misma alma!
¿Qué puede saber la gente
de la perfección que alcanza
un corazón cuando vibra
al compás de una guitarra
¿Qué embrujo?¿Qué sortilegio
los une? ¿Quién pone alas
al concierto tan sublime
cuando se funden dos almas?
¡La sangre se vuelve copla!
¡La copla se vuelve alma!
¡El alma, nota y acorde
se funde con la guitarra!
¡Y el corazón, desvaría
como un loco por la danza
entre el ritmo del deseo
y lo que el maestro manda!
¡Hombre, corazón y pulso!
¡Prima , bordón y templanza!
¡Partituras de silencio
para escuchar la guitarra!

Al maestro de música y artesano de la guitarra Casimiro González, por tantos momentos que hemos pasado al compás del  verso y la guitarra.
                                                                                        Granada Sandoval



Solo tu y yo sabemos que en la música
esta la intimidad de lo perpetuo,
la dulce intensidad de la ternura
la rosa celestial de lo perfecto.
Solo tu y yo sabemos que en la música
se cierran los cerrojos de lo eterno
las citaras y cuerdas de la vida
la suave mariposa de los vientos.
Solo tu y yo sabemos que en la música
está la mansedumbre del silencio
tañendo de armonía cuerpo y alma
dejando las cadencias de un concierto.
Solo tu y yo sabemos que en la música
está la eternidad hilando el viento
con brisas que entre arpegios le da impulso
al  dios que a los sentidos les da eco...

                                                            Granada Sandoval.


En tenue luz crepuscular de esta tarde
de inmensidad diamantina del olvido
un sonido de amor sacude mi al alma
al oír tu voz llegar como un suspiro.
¿Qué puede quitarme, ¡Oh Dios! ésta ventura
de tenerte por un instante en el oído
desgranando tus ternezas dulcemente
como si fueses de mí amor el más rendido?
Hoy ha llegado tu voz, laúd sonoro
Inundando mis latitudes, y un vahído
de nostalgias muy lejanas se agolparon
a este corazón que vive endurecido.
¡Gracias amigo cantor, por este instante
sonoro! Por este dulce palpitar enternecido
que regalas solo a cambio de unas frases
del oyente que te escucha agradecido.
28-6.2014

Granada Sandoval

EL MAESTRO (CHICLANITA) UN ALMA DE PULSO Y PÚA LATIENDO AL COMPÁS DE SU GUITARRA.
AL MAESTRO "CHICLANITA" Y SU GUITARRA
Este mástil perfecto de guitarra.
Estas cuerdas tensadas de armonía.
Esa luz de brillo y policromía
que reluce al compás y que palpita
al pulsar con sus dedos Chiclanita
en encastre total de perfección...
Esta imagen llegó a mi corazón
en un dulce latir dentro del pecho...
¡Un aplauso maestro! Lo bien hecho
es adorno que ensalza una canción!
                  Granada Sandoval.


OTRO DÍA QUE SE VA  ( De mi  libro Recuerdos )

la placidez de la tarde
va cayendo en el hastío
aumentando el desafío 
de esta soledad que arde
dentro de este pecho mío.

La luz, triste y angular
se va apagando con calma
poniendo dentro del alma
el dolor crepuscular
que cada noche me alarma.

A mi corazón cansado
de las tristezas del día
llega la monotonía
de ese silencio callado
de mi constante agonía.

Poco a poco, lentamente
el reloj marca sus horas
en esas noches tan solas
de mi pensar y mi frente
a donde mis versos lloran.

¡Sola de nuevo alma mía!
¡Otra vez con soledad!
¡Venga otra vez a esperar
la luz de otro nuevo Dia
que te venga a atormentar!

Lentamente, poco a poco
y en larga monotonía
se va muriendo otro día
en este mundo de locos
y yo, ¡a solas con la poesía!
(Primera edición 1986)



Estar en el espacio de una nota
cuando destilan sones de nostalgia
atravesando fibra más sensible 
el temblor exacto de una lágrima.
Vivir con pulso suspendido al latir
constante que cabalga por las cuerdas
pulsadas al compás de una guitarra.
Noches de embrujo, amor y duerme vela
atraviesan caprichos que traspasan
murales de arabescos y arrayanes, 
pasadizos secretos  y murallas,
hasta llegar al centro de las fuente
que reflejan las noches de la Alhambra.
Hay allí un tragaluz al infinito
que tiene en cada imagen remarcada
sellos de alarifes artesonados,
nombres y hombres, historias gravadas
en donde un escalofrío modula
el tiempo y la luz del espacio y alma
para traer al instante la grandeza
que respira cada piedra de Granada.
                                             
                                                          Granada Sandoval

En espacio invisible, generosos
nos regala el sonido bien templado,
unos dedos que laten armoniosos
entre cuerdas  que forman entramado.

Van danzando con baile de armonía

como el duende que busca obsesionado
hallar perfección, van lado a lado,
encastrando arpegios y sinfonía.

El milagro, arrancando suavemente

en ese breve punteo que desgarra
la seda del silencio, se divierte...

¡Es la nota que brota y que se agarra

con dulce sensación de aquel que siente
el embrujo que emana en la guitarra!
                                                   Granada Sandoval.


Hoy día 26-2-2014 ha fallecido Paco de Lucía
un maestro irrepetible de la guitarra.


A veces el pensamiento
desmenuzando palabras
juega con el cuándo y cómo
del porque del cuerpo y alma.
Si el alma se hace instrumento
de la cualidad humana
el cuerpo será el objeto
donde ese alma se sacia.
¿Cuál es principio y final
si la plenitud se alcanza?
¿Cuál es Alfa o es Omega
que al acoplamiento ensalza?
Nadie puede concretar
dónde comienza ni acaba
dos cosas que se hacen juntas
y en el tiempo se separan.
Es un círculo fundido
de divinidad cerrada
que en los siglos de los siglos
une saber y distancia.
Si es un objeto, el sistema
se acopla a la semejanza
y la semejanza unida
se trasforma en esperanza.
La esperanza se hace un mundo
musical donde se ensalza
un todo fiel y armonioso
como los centros del alma.
El alma se hace suspiro
y el suspiro se hace agua
en caudal de fuente y viento
con los arpegios que enlaza.
¡Eso es caudal armonioso
que al acoplamiento alcanza
esta armonía que es llanto
del maestro y su guitarra!
  
                                                  Granada Sandoval.



       Hay en la notas del viento
una sonata escondida 
              que le da impulso a los sueños 
para seguir en la vida
         
         Siempre a compás del latido 
    como un caballo sin brida
      va acariciando en sus tonos
      al alma cuando está herida.

Granada Sandoval.