VENTANAS DE MI VIDA

domingo, 16 de diciembre de 2012

OTOÑO





TODOS MIS POEMAS ESTÁN REGISTRADOS CON MÍ DERECHOS DE AUTORÍA Y LEGALIDAD.

(De mi libro "COSAS PEQUEÑAS)



TE ESCRIBIRÉ MIS POEMAS

Te voy a escribir mis poemas en el pequeño espacio de un suspiro,
en el interrogante de mañana, en el día y en el viento.
Te voy a escribir mis poemas en el perfume de la orquídea,
en el rayo de Sol que te acaricia, en la gota de agua que resbala.
Te voy a escribir mis poemas en todas las cosas pequeñas
que componen la armonía y el silencio.
Yo voy a escribirte en éste arrebato de ternura   
para que tú seas consciente de que el amor y la grandeza
suelen estar siempre entre las cosas más pequeñas.
Por eso te regalo este libro, para que puedas hacer
un universo con todas ellas.
Te escribiré en el silencio, en el brillo de una estrella,
en la hora complacida cuando mi alma te sueña.
Yo te escribiré constante con mil frases de pureza
entre la flor del olivo, para que tu siempre sepas
que la grandeza se oculta entre las cosas pequeñas.
Yo estaré bastante tiempo escribiéndote poemas
en fragmentos pequeñitos y en partículas de estrellas
para que formes un mundo en el rincón de tu pena
que te sirva de consuelo si te alcanza la tristeza.


                                                                   Granada Sandoval.
HOJAS DE OTOÑO

Gravada para siempre en la retina,
pegada al parabrisas rutinario,
se quedó aquel recuerdo sedentario 
de una hoja de otoño mortecina.

¿Otra vez estas matando juventud?

le dije al gran sistema planetario.
¿Otra vez vas haciendo el inventario
con tu gran demoledora exactitud?

Qué injusta la vida! ¡Qué tristeza!

¡Qué dureza del galán prometedor
del tiempo, que va ahogando la belleza
utilizando el compás demoledor!

Así siempre, muriendo en la agonía
camina sin cesar el Orbe entero
sin qué exista capricho ni dinero
que le puedan añadir un solo día.


Así vamos, caminando en la porfía,
imitando a la hormiga en su hormiguero
sin pensar en el tiempo traicionero
que nos traga en feroz monotonía.
                                            Granada Sandoval
                 DEDICADO A MARIA 
Sencillamente tus ojos…

Daban tus ojos ayer
una luz crepuscular
mitad remanso de paz
y otra mitad timidez.
Remolino de oro y miel
que mi mirada idealiza
por la aureola ceniza
de tu cabeza y tu piel.
Un potencial de armonía
de mágico atardecer
rebosaba placidez
y provocó esta poesía.
Porque yo, pintora al fin
tengo tinta por pinceles
y pinto sin oropeles
la belleza en su confín.
Y al ver tus gracias gemelas
que son dos besos dormidos
pensé en pájaros y en nidos
y en un baile de gacelas.
Tus ojos son dos proclamas
de entramados y caminos
de cansancios vespertinos
y amaneceres en llamas.
Ojos que de tanto ver
van por sendas otoñales
llevando en sus lagrimales
tu grandeza de mujer.
Su irisado verde azul
de torbellinos tranquilos
desprenden luces con hilos
del arábigo andaluz.
Lago de años vividos
se refleja en  su retina
donde mi pulso imagina
dolor de sueños perdidos.
No se si un simple poema
recargado de romanza
podrá poner esperanza
sobre sus tintes de pena
pero sé que en tu mirada
de timidez inconcreta
se va a quedar remarcada
mi admiración de poeta.
Y así, entre verso y verso,
como pintando un rosal
se quedará siempre un beso
sellando nuestra amistad.

                                              Granada Sandoval.
1987
VERSOS PARA MANUEL GÓMEZ

La serenidad del viento
sea para ti siempre, amigo,
para llevarme contigo
a esa luz tal como siento.
Que esa paz, ese contento
que es querencia y es castigo
de una distancia, al abrigo
de la cruz del sentimiento
por Granada y su paisaje,
aunque resuden dolor
serán sendas del amor
de amistad y paisanaje.
Tu conmigo, yo a tu vera
y en ese tramo quisiera
que la vida fuera nada
para que siempre en Granada
nuestro recuerdo estuviera.

2012 Granada Sandoval.


OFRENDA

Hoy he retrocedido lentamente
a unos años cargados de emociones
donde quedó la vida hecha jirones
desperdigada y rota torpemente.
He buscado mis años, los primeros,
los que dejé entre nieblas de ignorancia
queriendo despertar a la fragancia
de aquellos impulsos pajareros.
He lamido en amor sobre la herida
que me hice atravesando primaveras.
He entendido las torpes ventoleras
de quien nace ignorante por la vida.
El corazón, que aun guarda la ternura
de los años de amor adolescente
se ha volcado mimoso y suavemente
en mi alma adolescente y desvalida
dejándome una rosa deshojada
en el rincón más tierno de mi pecho.
¡Una ofrenda a los años que hoy han hecho
que se empape de llanto mi almohada!

23-11-92                                      Granada Sandoval.


(Este poema esta dedicado a Nuria, Aurora y Antonia Asensio, tres mujeres valientes que están luchando contra el Cáncer)
               
SIEMPRE 
Siempre hay una luz oculta
y una rosa en la mañana
para refrescar las horas
cuando se oscurece el alma.
Siempre habrá un rayo de sol
y una estrella limpia y clara
que le dé luz al camino
y risa a la madrugada.
Siempre habrá consuelo, siempre,
si una esperanza se apaga
y tienes voces amigas
que te ofrezcan su palabra.
En el pretil de la tarde
el pecho coge templanza
para seguir adelante
si se pierde la esperanza.
Por eso querida amiga
te mando una rosa blanca
para que tomes impulso
desde el fondo de mi alma.
                                        Granada Sandoval.

                   CUEVAS DEL CAMPO (GRANADA)


 Este es mi pueblo, Cuevas del Campo, lugar donde nací y viví hasta los 16 años.

Hago este poema como un cariñoso recuerdo dedicado a todos los habitantes de las Cuevas del Campo, pueblo donde nací y viví hasta los catorce años.
En las cuevas del Campo se quedaron mis recuerdos adolescentes y el sabor inolvidable de mi despertar al amor, la vida me arrastro hacía otras tierras pero mi alma se quedó enganchada al recuerdo de sus paisajes y el armonioso latido en el corazón de sus gentes.
Tengo toda una vida vivida lejos de mi pueblo pero ni un solo día he dejado de añorar los pocos años que disfruté al abrigo inmaculado del amor familiar en la última cueva que hay en el barrio del Gorrión “La cueva del tio “cojillo”en esa cueva desperté a la vida y en ella están mis mejores recuerdos para los que me dieron todo el amor que otros me quitaron, mi abuela “La tía Encarnación la “cojilla” y mi tío Antonio Santander.


A SOLAS.

Estoy a solas conmigo
sin más alas que un suspiro
ni más compaña que el viento
como único testigo

A solas voy, tristemente,
con el corazón tranquilo
atento tan solamente
al ritmo de sus latidos.

Bajo mis pasos cansados
va la cinta de un camino.
pedregal de tierra ocre
donde florecen los lirios.

Los árboles se entretienen
con el viento envejecido
mientras mí cuerpo da sombra
a la sombra de un olivo.

Es un otoño cualquiera.
Uno más, que me ha traído
un ramo de versos nuevos
que brotan como un latido.
  
Resbalando por los ojos
llevo el génesis de un río
por dos vertientes marcadas
que ya nacieron conmigo.

Recogido en soledades
llevo un ramo de jacintos
hechos de seda indefensa
y de perfumes dormidos.

El corazón va despierto
en su compás oprimido
con la lluvia de cadencias
que voy dejando en un libro.

¡Gracias Señor!, Por dejarme
ser cantora en los caminos
y por no darme más cruces
de soledad y martirios.

¡Gracias!, Por darme la esencia
de la luz con la que escribo
y por dejar que mi alma
tenga éste Oasis de alivio.

¡Gracias por mis soledades!
¡Por las horas que respiro
y por el caudal de auroras
que van guiando mi sino!

¡Gracias Señor!, ¡Muchas gracias!
Por poner en mi camino
la luz de los sentimientos
y el calor de los amigos!

¡Dios! ¡Te debo tantas cosas!
¡Tengo tanto recibido!
Pasar y no darte gracias
no es de pecho agradecido.
  
Por eso, vaya este canto
tras del eslabón perdido
y que me tengas presente
cuando me llames contigo.

3-3-03. L` Hospitalét.  (Barcelona)



EL PASO DEL TIEMPO.

Tener tuvimos de todo
en los pasillos del tiempo.
Nuestro paso por la vida
fue resbalando en reguero
de cosas incomprensibles
por los rincones del cuerpo.
Nuestra vida fue retales
escritos sobre el silencio
cuajado de menudencias
y trascurrir indiscreto.
La convivencia fue dura,
por los cristales del pecho
restos de horas perdidas
en un rosario de encuentros.
Un cielo de nubarrones
fue tamizando deseos
dejando solo las manchas
de muchos descuidos viejos.
Señales, solo señales
en las páginas del tiempo
 fueron remarcas de espacios
en un desván incóncreto.
Rincones de oscuridades
que se ahogaron en silencio
perdidos entre las sombras
de llantos y de secretos.
En los ojos la tristeza
de amarillos terciopelos,
entre los labios la vida
sellando cosas al viento,
en el corazón engaños
amortajados de sueños.
La piel, rosa ennegrecida
crucificada de hielo,
secándose en los espacios
oscuros de un mentidero.
La vida, pasillo oscuro
se volvió un andrajo seco
que a fuerza de no ser nada
fue una máscara del tiempo.

                                   Granada Sandoval.

29-5-2011


ME ESTOY ACOSTUMBRANDO A TI

Me estoy acostumbrando a ti
a tu voz y a tu palabra
a tus pasos silenciosos
a tu risa y tu mirada.
Esperarte es como un vicio
que no comienza ni acaba
porque avanza en redondel
desde tu casa a mi casa.
Tu imagen llega a mis ojos
como una paloma blanca
llena de amor y mensaje
derramándose en cascada.
Tu voz cálida de ideas
son acuarelas que andan
sin dar tregua ni reposo
al caudal de mis palabras.
Desde tu pecho me vienen
y de mi pecho se escapan
los recuerdos y misivas
del reflejos de dos almas.
Tu amistad deja señales
Que jamás serán borradas
Por ser herencia y costumbre
de las tierras de Granada.
Sigue con tu sencillez
de amistad tranquila y sana
visitándome a diario
con el don de tus palabra
Ven a rellenar vacios
en mi alma solitaria
porque tu voz es costumbre
cada vez más necesaria.
      
                         15-3-1999

                                           
Granada Sandoval.





DEDICADO A MI ABUELA. (MI MAMA ENCARNA)

(Murió de apendicitis perforada a los 93 años llena de lucidez y vitalidad, su muerte fue repentina, al ir a levantarse le dio un vahído le dijo a mi madre “Dame un beso que me voy” se desmayo y no despertó del desmayo)

ETERNIDAD


Un recuerdo, una emoción
se abraza en el corazón
Contraluz de eternidad
roble de fraternidad.
Una mujer, un portento
de cariño y sentimiento
sus años de cal y arena,
cargas de sal y de pena
Nueve frutos, nueve lutos
y de sus senos enjutos
se desprendía el calor
porque anidaba el amor.
Su tiempo a mi me conmueve
fueron más de ochenta y nueve.
Y el reloj que la guiaba
en vez de sonar andaba
con sonido de relieve.
Su cabeza, blanca nieve,
sin rayos de sol brillaba
y el dolor se dibujaba
con débil fulgor de estrella.
El tiempo dejó su huella
engarzada en su sonrisa.
Ella se marcho sin prisa
en vendaval de dolor
más al ser eterna flor
de un perfume que destella
tuvo una vejez muy bella…
¡Fue musa de un trovador!

                             Granada Sandoval
PARA LEER LA OBRA DE ABAJO PICAR EN EL VIDEO Y PONER MÚSICA

RETRATO DE UN VIDA EN TRES ACTOS.


         (canto 1º )

 GENESIS
           
Sonreía la aurora, hechicera y plácida,
hace un vientecillo tranquilo, templado…
¡Es la primavera con luz de promesa!
¡El amor palpita, la vida a cuajado!
Nació una niña tan llena de aroma
tan llena de alma y embrujo dorado
que en los cristalinos arroyos del mundo
parecía un lucero recién estrenado.
Nació en la casa de rancias costumbres
con dolor de guerras y miedo al pecado
donde el sacrilegio más grande que había
era nacer mujer y nacer soñando.
Creció la chiquilla y al pasar el tiempo
soñó que era rosa vestida de blanco
haciendo promesas de blanca liturgia
de eterna inocencia al Crucificado.
Soñó mil promesas… ¡Cándida paloma
de tiempo impreciso que se fue volando!
Y sin darse cuenta reventó de sueños
suspirando amores en su desamparo
bajo un cielo inmenso que puso oscuro
igual que el sudario del Martirizado.               
Mas ella soñaba, pero el sueño es malo,
Se quedó la pobre como un cervatillo
caminando a solas por mitad del campo.
Un sol de pasion hervía por su sangre
dos fresas maduras tenía en los labios
y ella, hembra joven rebosando gloria
reía y disfrutaba ajena al fracaso.
Sus poquitos años le resplandecían
con las emociones del primer contacto.
¡Que hermosa que estaba! Los senos ardían
la risa y el ansia provocaban llanto
y entre cascabeles de arrobo decía,
¡Tengo amores madre! ¡Ya tengo un amado!
Le daré mi cuerpo de luna celeste,
beberé en sus labios como arroyo claro
y el cristal del ansia que nace en mi centro
servirá de espejo a un sueño encantado.
Le pondré guirnalda de amor y suspiro,
me pondré de ofrenda en su tabernáculo
quemando el incienso de mi carne joven
entre las tibiezas de un azul remanso
para dar las mieles de éste panal mío
que será una orquídea eterna en sus mano…
¡Y esta flor celeste que llevo en el alma
llenará de trinos su jardín sagrado!
Una voz perversa de norma y prejuicio
resonó en el viento igual que un trallazo
dejando a la niña más desamparada
que lo estuvo nunca en sus cortos años.
¡Silencio insensata! ¡Calla  tus palabras!
¡Refrena tu cuerpo, silencia los labios!
Tú eres muy joven para hablar de amores
¡Amar te es prohibido, tu amor es pecado!
El tiempo y la vida no te pertenecen…
¡Calla y  obedece! ¡Aprende el trabajo!
( Canto 2º )
REVELACIÓN


Pasaron los años y la mujer crecía
en la fantasía de un mundo ignorado,
del amor eterno que que desconocía
como enredadera la fue aprisionando
y una tarde plena de frutos maduros
cuando el Sol más fuerte abraza el verano
con su tierno pecho preñado de besos
vio como la infancia se le fue volando.
Se volvió una hembra de cabello endrino
de sonrisa fresca y la piel de nardo,
un rosal de sangre reventando flores
con los pies en un hoyo de odios y engaño.
De nuevo hubo voces… ¡Consejos vacíos
que juegan a dioses siendo simples grajos,
ordenes con odios y voz resentida
desvió sus sueños por falsos atajos.
¿Qué haces idiota hablando de amores?
¡Haz lo que yo digo porque ordeno y mando!
Olvida los sueños que todo es mentira
¡Tú eres una niña y amar te hará daño!
Pasaron los años, traicioneros, lentos
como grajos negros de negros presagios
y unas manchas grises de negra congoja
le puso dos sombras bajo los ojazos.
El tiempo resbalaba, la luna reía
y el silencio enjuto se abrazaba al llanto
de aquel potro joven que en la sangre hervía
por más que querían ir lo refrenando.
¡No quiero vivir sola! La mujer decía.
¡Quiero tener tiempo y seguir soñando!
Pero un campo frío le cubría de escarcha
y todos los sueños se fueron helando.
Pero el alma, niña que nunca envejece
por mil torbellinos que giman llorando
latía por un  camino escaso de horas
pasando los días como en un rosario.
¡Señor, dame tiempo! La mujer decía,
dame mucho tiempo que al ir madurando
esta luna clara que ahora se me esconde…
¡Si tú me das tiempo se me irá aclarando!
La mujer lloraba, con ansia gemía,
con los ojos turbios, su alma esperando
los días venideros se mantiene alerta
para abrir caminos y seguir soñando.

APOCALIPSIS

  (Canto 3º)

Se encogió la vida, se arrugó la carne.
Los ojos pequeños llenos de quebranto
brillan en la cara como lumbres vivas
entre los pellejos del rostro arrugado.
Una anciana vive silenciosa y triste
con el cuerpo inmóvil, tullido quebrado,
con los ojos fijos en el horizonte
buscando unos sueños que se han escapado.
Una voz oculta satánica y fría,
que en el pensamiento llega recordando
le repite, ¡Vieja.. Escúchame  vieja… !
¡Soy tu tiempo joven, tu sueño dorado!
¡Ya estoy a tu vera! ¡Ya soy todo tuyo!
¡Los días, las horas, todo está en tus manos!
Antes, me llamabas, ¿Recuerdas viejita?
¿Recuerdas las veces que por mí has llorado?
¡Ya estoy a tu lado para que disfrutes!
¡Tienes experiencia y tiempo sobrado!
Te pongo en las manos un carro de auroras,
un montón de cosas que nunca has logrado,
un mundo de amores lleno de esperanzas…
¡Ya estas sola y libre! ¡Ven a disfrutarlo!
La vida ahora es tuya, ya tienes dinero
nadie té sujeta y ya puedes gastarlo.
Cógete a la mano de tu tiempo amigo,
pide lo que quieras… ¿Quieres un amado?
Alzando los ojos la anciana se queda
estática y firme como un cartapacio
se alisa la falda con gesto indeciso,
sonríe bajito diciendo despacio…
¡Vaya… Has venido! ¡Tiempo de mi vida!
Libertad dorada, ¡Por fin has llegado!
Se mira al espejo con mirada oscura
gesto de amargura señal de cansancio,
se toca la cara, se palpa las manos,
se mira al espejo... ¡Le tiemblan los labios!
¡Pobre anciana, seca como el pergamino!
Se le nota el rostro de sudor perlado.
Levanta el espejo con bríos antiguos
lo estrella en el suelo con el gesto airado
y de su garganta se escapa un gemido
que resuena seco igual que un trallazo.
¡Apártate imbecil! ¿Qué quieres ahora?
¡Vete para siempre, que me has engañado!

                                       Granada Sandoval.