VENTANAS DE MI VIDA

lunes, 25 de abril de 2016

AMALIA MOYA (CARTAS SIN VOZ)


             RESEÑAS DE LIBROS POR 
                  GRANADA SANDOVAL
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                               JOSÉ GARCIA SÁNCHEZ 


Tengo entre mis manos un poemario cuyo título es una pincelada de sensibilidad hacia el pórtico de los deseos, “TENGO SOÑADOS CAMINOS” su autor es un hombre sencillo, curtido en el trabajo y en el batallar diario donde aprendió  como seguir tirando de la vida, José García Sánchez, se formo en un hogar cuya base principal era la fuerte raíz del apego familiar y el trabajo, para mi entender, esta es la mejor universidad que existe para lograr todas las metas.
José tiene un bagaje repleto de logros conseguidos con el tesón y el esfuerzo, tiene una explosión de afectos recogidos de la vida y los cuida con esmero, tiene amor propio y amor filial…¡ Y un libro de versos que regala con ternura! Lo tengo entre mis manos.
Son versos descriptivos de un sentir diario, vivencias de un hombre sensible que pasa por el mundo atento al compromiso de quien nació honesto.
José García es un hombre que se desgrana en versos reclamando un mundo amable, escribe censurando injusticias, resaltando  amistades y amando a quien comparte su vida, es un alma noble que ve la belleza en las cosas sencillas, respira grandeza en el trato diario y sus palabras sinceras, por eso, porque tiene ese don extraordinario de quien respira humildad cuidando la amistad y amando la poesía, quita horas al tiempo para escribir sus ideas y regalarlas.
Gracias amigo José García, por este regalo y por ser como eres, espero sigas soñando caminos por muchos años.
                                                       
                                                                Granada Sandoval.

JOSÉ GARCÍA SÁNCHEZ RECITANDO SUS POEMAS

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RESEÑA SOBRE EL LIBRO DE CARLOS OYAGUE PÁSARA

Hace poco he recibido el obsequio de este libro de Carlos Oyague Pásara. Su título HORIZONTES, un titulo bastante acertado para quien vive expectante oteando perspectivas desde su torreón de poeta analítico.
Carlos es un amador nato,  ama sus raíces peruanas, ama las letras, al planeta tierra y a la historia en general, es un amante profundo que se extiende por los confines del mundo recogiendo emociones y huellas del pasado para dejar reflejado su paso por la vida, todo es material atractivo para elaborar sus poemas, este hombre es un poeta conservador minucioso y analítico.
 Los versos de Oyague son de corte clásico la mayoría de las veces, pues aunque juega con otras técnicas, su tendencia más   destacada es la pasión por la métrica rimada, es en este formato donde más se recrea, se le nota cuando lee sus obras en las tertulias que compartimos, pues paladea los versos con verdadero deleite dejando en cada uno de ellos su emocionado acento, el poeta se vuelca entre renglones con un marcado sello de identidad recordando sus raíces peruanas cuando dice, “¿Qué noticias me traes, amiga, de la querida tierra lejana que mi triste nostalgia reclama y a mi sentimiento obliga?” o cuando sus poemas se tornan música con reflejos eternos en sus cantares, dando vida a la  guitarra de esta manera, “De nuestra música, preciada joya, corazón de madera hecho arte, reina de la fiesta en cualquier parte es del Perú la guitarra criolla.”  
Este poeta de tierra y luna, de mar y recuerdos, unas veces  bebe su inspiración de las horas íntimas y cercanas, otras se va atravesando distancias para arrancar arena y sangre del pasado de Machu Picchu, ese “Nido del cóndor que las nubes besa en las alturas del Valle Sagrado. Pétrea memoria, glorioso pasado del hijo del Sol que a su dios profesa.” otras veces su sentir se extiende por añoranzas juveniles por horas vividas en armonía o por episodios arcaicos donde su fina sensibilidad recupera tragedias o costumbres para crear sus obras, Oyague va a caballo de dos tierras, dos culturas dos pasiones hermanas que le despiertan la emoción y la palabra.
Gracias amigo Carlos Oyague Pásara,  por sentir la poesía y describirla con ese deseo hondo de mejorar el mundo.
                                    Granada Sandoval.

RESEÑA SOBRE EL LIBRO DE YOLANDA DE LAS HERAS.
He recibido el obsequio de un poemario de mi amiga Yolanda de las Heras, titulado "DONDE DESCANSAN LAS MARIPOSAS" este título tan sugerente, es ya de por sí, un motivo lo suficientemente atractivo para despertar curiosidades, ¿En qué lugar? ¿Cömo, y dónde, pueden descansar las mariposas? me he preguntado, me he adentrado por sus páginas con avidez y he descubierto en cada verso un lugar de reposo para el alma, esa mariposa sublime que a cada cual nos aletea indefensa.
Yolanda de las Heras, es una mujer de sensibilidad exquisita que en cada palabra deja una esencia especial de sencillez poética; ella escribe tal como piensa, su pensamiento blanco e íntimo, se extiende por los renglones destilando amor, sus frases abren un hermoso abanico de emociones y cualquiera de ellas puede ser el lugar justo para que se detenga una mariposa.   Los versos de Yolanda, llegan al alma con ese suave y silencioso pálpito del suspiro, es como un aleteo de desahogo, "Te siento aquí, ya lo sabes, en la zona de mi cuerpo donde solo se esconde lo que tiene valor" "Como no, soy parte de ti. Soy fruto de tu sentimiento" "Aquí espero tu llegada. Algo que viene del cielo no puede ser malo" "Eres ese instinto que con silueta de aroma perfumas la tierra que derramo entre mis manos" "Te ofrezco mi aliento que se funde en los besos fugaces que brindan el destello de tus ojos" "Me llevas de la mano al infinito " "Te siento en el suspiro que liberas cada vez que te adorno con un beso" " Ese lugar inaccesible donde descansan las mariposas"
Así se derrama entre las páginas de este libro Yolanda de las Heras, así nos deja el alma danzando en un revuelo de aromas, de sentires y aleteos de mariposas, unas mariposas del sentimiento que toman fuerza entrelazadas con chispazos hondos de una mujer que sólo pide vivir en ese lugar inaccesible donde descansen sus versos, sus palabras, sus mariposas.  
                          
  Granada Sandoval.

RESEÑAS SOBRE EL LIBRO DE AMALIA MOYA 

CARTAS SIN VOZ

Siempre que me regalan un libro suelo hacer un comentario de agradecimiento, es lo menos que se puede hacer en agradecimiento por el obsequio.
Hace unos días me encontré con mi amiga y paisana, Amalia moya, ella al igual que yo estamos vinculadas a la asociación AEGRA del altiplano de de Granada, asociación que está un tanto descuidada desde que murió su fundador Antonio V. Martínez, hijo de Cuevas del Campo al igual que nosotras, escritor y editor de este libro, que ahora, dos años después de su edición, he recibido como regalo de manos de su autora.
La primera referencia de la edición de este libro que yo tuve, fue una llamada de teléfono de Antonio V. “voy a publicar un libro de Amalia y me gustaría comentarte algo, verás, hay entre las páginas de estas CARTAS SIN VOZ de nuestra amiga unas anotaciones que corresponden a unos poemas tuyos, ya sabes el drama que está viviendo Amalia por lo de su hija, ella no me hace alusión a tus versos, pero yo no me arriesgo sin comentártelo, no quiero que venga una demanda de plagio a la editorial, son versos enteros de los poemas que tienes en tu libro PALABRAS Y VERSOS EN EL AZUL DE AL´ANDALUS, pertenecen a tus poemas “Mi viejo cuaderno” y “cara o cruz” ella ha entrecomillado algunas anotaciones de otros autores, en otras lo aclara por sus nombres, pero aquí no dice nada de lo tuyo, yo considero que es un libro bastante bien hilvanado y con un trasfondo humano muy especial, pero hay puntos que me gustaría dejar claros y este de tus poemas es uno de ellos”
No tengo ni idea de ello, le dije, pero tranquilo, las fechas de mi edición son del 2010, por lo tanto todos los poemas míos están legalizado y registrados a mi nombre, no sufras por una denuncia, yo jamás te haría algo así a ti, él me lo agradeció prometiéndome un libro cuando estuviera editado, al poco tiempo recibí otra llamada de Antonio Victor, fue para comunicarme su grave recaída del cáncer que padecía; todo se precipito irremediablemente, mi estimado amigo se marcho sin poder  cumplir su promesa de enviarme el libro.
 Ha ido pasando el tiempo y mira por dónde ahora, sin comentario alguno, y coincidiendo en un recital, Amalia ha puesto en mis manos un ejemplar de CARTAS SIN VOZ.
 Confieso que  al recibirlo sentí un escalofrío emocionado,  no me  atreví a preguntar a su autora si me lo obsequiaba por su propia voluntad o cumpliendo un encargo de su editor, pero sea como fuere, el libro estaba en mis manos y parecía palpitar entre mis dedos recordándome al amigo perdido, se me agolpó en la frente su drama, su rápida partida y su promesa y un nudo emocionado me impidió decir nada.
 Al llegar a casa me adentré por sus páginas con verdadero interés, tenía una vaga referencia del sufrimiento que había pasado esta mujer y  le había impulsado a escribir este ejemplar, esto ya era suficiente para querer leerlo, y como no, también sentía una gran curiosidad por ver a qué se había referido su editor cuando me hizo aquella alarmante llamada.
Siempre he pensado que un libro tiene alma, el alma de quien lo escribe, el escritor suele dejar parte de sí mismo en cada verso, pero el impacto que me causó la lectura de CARTAS SIN VOZ fue demasiado,  este libro tiene dos vidas, se percibe apenas traspasar las primeras páginas, el alma de Helisabeth se va desdoblando al compás del sentimiento expresado por su madre, conforme van pasando las páginas se va disipando el dolor y brotando el asombro,  poco a poco va tomando forma el espíritu de Elisabeth y a mitad del ejemplar empieza a resbalar el llanto, se enternece el alma y se agarrota la garganta en el dolor de esta mujer, esta madre que ha tenido que acostumbrarse a vivir estando muerta, y está niña que vuelve a la vida en todo lo visto y lo creado de la magistral forma de consuelo que su madre ha escogido como única salida.
Les aseguro que no es fácil leer el grito ahogado que su autora esconde entre el repaso de esa vida que se ha ido y el ansia desesperada de volverla a la vida de nuevo, no es fácil asimilar tanto dolor disfrazado de consuelo recogido entre versos, sean propios o ajenos, pero versos en los que Amalia, funde palabra a palabra imágenes. Ausencias y recuerdos del pasado que son cosas que unen de nuevo madre e hija para que ella no tenga que morirse cada día.
 Amalia Moya se ha aferrado a CARTAS SIN VOZ viviendo entre las cosas que su hija le ha dejado, ha ido marcado a fuego las huellas de la ausente para forjar el libro, y ha recogido del mundo con pañuelos de lecturas y recuerdos, frases impactantes que le vayan ayudando a ir aliviando su pena.

Se le ha ido su hija, la muerte de un hijo es el martirio más atroz que puede sufrir el ser humano, Amalia es consciente de ello, sin embargo hecho suyo el universo entero, se ha apoderado de toda la creación, porque esta convencida de que le pertenece, ella dice como León Felipe cuando escribió.

"¡Aquí estamos, Señor!  

             Y todo lo que hay en el mundo es mío y valedero para entrar en un poema, para alimentar una fogata. Todo. Hasta lo literario, como arda y se queme.
              Y no vale menos un proverbio rodado que una imagen virginal; un versiculo de la Revelación que el último slang de las alcantarillas. Todo buen combustible es material poético excelente y me pertenece"

A León Felipe le pertenecía todo para realizar su fórmula de Prometeo, para forjar su gran aventura, para alcanzar una estrella; exactamente eso hace Amalia en este libro, ella extiende sus manos, abre sus ojos, concentra el mundo en una burbuja para inmortalizar a Elizabeth en una estrella, Amalia convierte a su hija en todo lo existente, igual se apodera de unos versos que de un atardecer, ella coge el pétalo de una rosa, el sonido del agua, el aroma de la tierra y ve en todo a Elizabeth, porque su hija es su reina su mundo su todo, ella le dio la vida y desea seguir dándosela, no importa como ni con qué, pero es necesario hacerlo para seguir caminando juntas por los días sin enloquecer.

CARTAS SIN VOZ es un conjunto de emociones, recogidas del desespero y el ansia eterna de una madre por conservar la vida de su hija en un suspiro, es el deseo de dejar las huellas de su hija en todo lo que palpita, en todo lo que ve, en todo lo que toca. 
Elizabeth se le puede encontrar en el brillo de la luna en el guiño de una estrella, en el remanso del agua, es ni más ni menos, que un grito ahogado en llanto que se disfraza en un concierto de esperanza en cada párrafo recogido, es la vida de una madre deshecha en llanto que desea  regar todas las primaveras con el recuerdo de su hija, el destino le robo a su niña, pero ella la fundido con versos y emociones unas Cartas sin voz que palpita con dos corazones unidos, dos almas que irán andando por la eternidad entre las páginas de un libro, pero disfrazadas de cosas mundanas y sueños de fantasia.

Doy mi enhorabuena a mi paisana, Amalia Moya, por haber sido madre en la vida de Elizabeth, y por seguir siendo madre de una estrella con ese nombre, y además debo agradecerle también que un día recogiera unos cuantos versos míos para consolar sus lágrimas y adornar con ellos el pedestal de esa estrella que brillara eternamente en su trono en unas CARTAS SIN VOZ.
¡¡Enhorabuena amiga mía por convertir tu dolor en vida inmortal para tu hija!!

                                                                         Granada Sandoval.