VENTANAS DE MI VIDA

viernes, 8 de enero de 2016

INCERTIDUMBRES


                                     
                GRANADA SANDOVAL



PICAR VÍDEO PARA LEER CON MÚSICA
POEMA BIOGRÁFICO
En una hora de junio, por las paredes del tiempo,
llegó a este mundo una niña vestida de sol y viento.
En barcarola de sueños traía  un lastre ciñendo
un cinturón de caprichos con sombras de desconcierto.
Un cartel de letanías y un pedestal de cemento
dejó en sus carnes de nácar  señales  de verso eterno
por senda de incertidumbres de temor y a sotavento.
Llegó atravesando mares, poco a poco y en silencio,
bebiendo en porción de días sus noches de desaliento,
Hubo un crujir de aquelarre de sortilegio perverso
para marcarle su destino de soledad y tormento.
Fue a  contraluz de los años pasando hojas de invierno
mientras su raíz del alma era lámpara en secreto.
Su vida, senda difícil, vivió en espejo converso,
luciendo luces de luna  y esencias de rima y verso.
Creció en costumbres antiguas cogidas del universo,
y se bañó en la laguna de  la paz y del silencio
para limpiar sus temores en largas noches de invierno…
¡Siempre con el alma activa! ¡Siempre con el sueño atento!
¡Siempre buscando caminos de esperanza al descubierto!
 Su sangre, rosa desnuda como sus horas, latiendo,
como la luna, brillante, como las aguas corriendo…
¡Y en la sencillez del alma, porque de alma era el cuerpo,
un enjambre de palabras para sembrarlas al viento!
Dicen que fue flor extraña, dicen, que fue un rayo intenso
desgajado del espacio con dones de sortilegio.
Otros, que no es de este mundo, porque no puede ser bueno
el discurrir de palabras en un cuerpo tan pequeño…
¡Pero en el tambor del mundo, se dibujó sempiterno
la imagen de un plenilunio desojado verso a verso,
en amanecer de un junio que en las paredes del viento
pintó a una niña poeta desprendida de un misterio…
¡Sus alas, vaivén de espuma! ¡Su voz plegaria de un sueño!
Su corazón, gaviota cruzando tiempo y destiempo
con el mar de la palabra en un pergamino impreso…
Y en los pies, sendas dispares para seguir recorriendo
caminos de incertidumbres en cañaveral diverso
con la mente programada, para que fuera  escribiendo
las desazones del alma y los triunfos del cuerpo.
Y así, en estela  imprimida pudiera dejar impreso
los efluvios del destino de un plenilunio travieso.
                                  
                                           Granada Sandoval.
HABLANDO DE TU A TÚ CON JUAN RAMÓN JIMÉNEZ CUANDO SE CREYÓ EL NIÑO DIOS. 

"PLATERO MI COCHE  Y YO."

Qué difícil es hablarte, qué difícil es maestro,
para describir exacto  algo que me duele dentro.
Es difícil, muy difícil, encontrar  el paralelo,
siendo tú “el niño Dios” malabarista de un sueño.
Los que queremos seguir sin conocer el sendero,
rebuscamos fantasías  en el recuerdo del tiempo
ejemplando sintonía de tu hijo más perfecto…
¡Hasta la piedra del alma florecen al ver tu ejemplo!
Tu criatura, Juan Ramón, existe, es juguete eterno,
es obra del Niño Dios, con el nombre de Platero.
Escribo algo atrevida, comparando un nuevo engendro
con la sedosa belleza de aquel que tú hiciste verso.
Pero es difícil, imposible buscar un leve reflejo
que se pueda comparar a tu borriquillo tierno.
¿Cómo alinear a tu estrella en la nave del progreso?
Por más que quiero pintar un platero de mi tiempo
solo sale un armatoste por este campo reseco.
Oigame señor Jiménez, este tramo que yo enseño,
a pesar de los pesares, también tiene su “Jumento”
No es el tierno borriquillo de sedoso terciopelo
que juega a ser mariposa bebiendo agua del cielo.
El no pisa margaritas mientras se cubre del verso,
ni sale por las mañanas a retozar por el huerto.
Este borrico de ahora con forma de hierro y fuego,
se revuelca en el asfalto por caminos de cemento.
Tiene un corazón que ruge por valles del desaliento
con trallazos de emoción y es rayo del desenfreno.
La gente se  lo disputa poniendo fuerza y empeño
en galopar la inconsciencia del poderoso instrumento.
Es un burro del asfalto, una máquina de acero
que no sabe de canciones ni se alimenta del viento.
Este borrico de ahora, es obra del mismo infierno
que vive segando vidas porque es satánico  invento.
El Hombre, cerril esclavo de la ambición y dinero,
presume como un idiota del destructivo portento;
corre aferrado a sus crines, que es un volante de hierro.
Los cuatro cascos del burro, ruedas de sangre y hueso,
engomadas van sus marcas con la carne de los muertos.
Yo,  Juan Ramón, tierra blanda, te voy tejiendo este verso
sabiendo que allí, en la calle, tengo también mi jumento...
¡Y lo monto cada día rodando en camino viejo,

con una idea imprudente...¡Me pienso que es tu Platero!

                                                                               Granada Sandoval.

LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS
Avanzan desde el inconsciente sanguinario
predicando  su creencia  con la espada,
ríos de una fe equivocada inunda la tierra.
Suspira el niño y la azucena,
clama la honradez,  se aterra el alma
y un reguero de injusticia vive impune
ante el temblor  del trueno y la venganza.
¿Quién es el Dios que permite esta injusticia?
¿Quién es el hombre qué glorifica esta gracia?
¡Ya no quedan jardines en el cielo!
¡Ya no hay jazmines en el alma!

22-3-2016                    Granada Sandoval.


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ODA A MI CORAZÓN

Corazón, levanto una copa en tu honor.
Emocionada, hoy hago un brindis por ti.
Por las veces, que miramos sin mirar,
por las veces que sentimos sin sentir
por tu fuerzas y las ganas de luchar,
por mis fallos y tus ganas de vivir.
Hoy, levantando esta copa sin temor,
recordando nuestro ardor  y frenesí,
brindo, porque  no hubo daño o traición
que te atacara y te hiciera sucumbir.
Falsedades, cansancios o desazón,
no hubo nada que no pudieras resistir;
unas veces disfrazado de bufón,
otras veces de maduro, o de infantil…
¡Pero siempre defendiendo este armazón
que alza su copa con  orgullo hoy  por ti!
¡Por los tiempos que pasamos, corazón!
¡Porque estamos casi a punto de partir
a ese punto desabrido y socarrón
que nos vence sin remedio, que es el fin!

Poema del año 1997 - me enteré que me iban a operar del corazón.

                                                      Granada Sandoval.
GRACIAS POR SU VISITA
EL TIEMPO
El tiempo es un reloj que no se para,
La centella fugaz que nos acosa.
Un tesoro efímero, que fue  rosa
empezando a vivir con un latido.
El tiempo es, un jardinero atrevido
deshojando la vida hoja por hoja,
dejando a la esperanza que recoja
los pétalos que deja en el camino.
El tiempo es como el rayo, es destino,
que no sabe cuándo va o cuando llega,
y el cuerpo es un rastrojo, una masiega,
para  quemarse al paso de la vida.
Más hay en el trayecto, siempre viva,
una luz invisible, algo divino,
un rescoldo de miel, esencia y vino,
del paladar antiguo, sempiterno…
¡Qué resurge, se aviva…! Qué hace eterno
un aliciente fuerte de ternura,
un resquicio fugaz que da frescura
al sentimiento puro y siempre niño…
Se denomina amor, y es quien da un guiño
a ese tiempo implacable que se pasa…
¡Ese cruel cuenta pasos donde arrasa
la cuerda de la vida sus ardores!
¡Más el instinto, tierna flor de amores…
Jugando con el tiempo, lo traspasa!
Estoy en el espacio de un suspiro,
mirando en el pasado no respiro.
Rebusco del ayer frases perdidas.
Araño con ardor en las heridas
de días que se fueron al olvido.
¡Como duelen los deseos y el latido,
de un corazón  que late ya cansado!
¡Qué triste ir navegando lado a lado
Por horas de ternezas infinitas!
Mi pobre corazón,  ¿Por qué tiritas
Por cosas que regresan del pasado?
Mi sangre va cansada, tú agotado,
tirando de esta piel de flor marchita
que quiere refrescar de agua bendita
Las flores que el tiempo ha disecado.
¿No ves que soy como un reo sentenciado
rodando en cangilón, noria incesante
que gira sin cesar en el estante
de un huracán voraz que pasa y pasa
haciendo del recuerdo una carcasa…
y del tiempo agotado un estandarte?

                                                  Granada Sandoval.
INCERTIDUMBRES

Granada Sandoval

          FUTURO DE INCERTIDUMBRES.


España de toro y rosas.
Guitarra de de sol e incienso.
Madre de troncos de olivo
de viñas de trigo y verso.
España de tierra fértil
y de caminos inciertos
en mar de espuma y jarales,
de azahares y de enebros.
España de miel y vinos
y cimientos arabescos
con corazones altivos
y corazones sinceros.
Cansados tengo los ojos
de mirar tanto a lo lejos
buscando puntales limpios
en el azul de tus cielos.
La pena me araña, España,
cuando al mirar tus veneros
veo tus ríos podridos
entre basuras muriendo.
España, novia perfecta,
novia del aventurero,
mil grietas de sed se abren
sobre tus campos desiertos.
El fuego arrasa los montes
de tus pinares eternos.
El secreto de los mares
y los huesos de los muertos
sueltan sones de ultratumba
al verte morir ardiendo.
España, de Norte a Sur
retumba el tambor del tiempo
trayendo nombres y fechas
de errores que ya se fueron.
España, la de levante,
abrasada en su subsuelo
va agostando los racimos
de tanto mirar al cielo.
Un suspiro indefinido
sale recortando el vuelo
por divisiones ajenas
de mentiras y señuelos.
En mí, se quiebra un suspiro
que no puedo retenerlo
con una pregunta estéril
que es la pregunta del pueblo.
¿Quién será en tiempo futuro
quien dé equilibrio sincero
a cada niño que nazca
en este portal de infierno!
                                                      Granada Sandoval.
(De mi libro "Senderos")
            REFLEJOS EN EL ALMA.
                               
Esta  tarde en su reflejo
pone su policromía
dejando luz y armonía
en ese color bermejo.
Todo es como un espejo
apaciblemente intenso,
donde el corazón inmenso
de sentir dulce y poesía
deja que resbale el día
dejando en el aire un beso.

Todo es paz, todo embeleso,
Todo quietud entre flores.
La brisa reparte olores
por el decadente ocaso
que va dejando a su paso
un regusto de emociones
recordando las pasiones
de un tiempo tibio y dulzón
que salió del corazón
sin atender a razones.

Son puras palpitaciones
de unas horas ardorosas
que cogieron de la rosas
olor calor y ternura…
Amor, llegó a la cintura
como sedosa serpiente
y se dejó la simiente
enredada en un zarzal,
donde un hechizo fugaz
la destrozó de repente.
                                           Granada sandoval
             (De mi libro "Soledad")